Es muy frecuente que la Política pervierta a la Filosofía en tanto la utiliza de modo partidista para sus propios fines. Partiendo del pensamiento de un autor, cada facción toma de él lo que mejor se adapta a su forma de ver el mundo o, lo que es peor, a sus intenciones.
Generalmente resulta muy fácil, ya que la filosofía es, por definición, especulativa y, por tanto, abstracta. Pero, sobre todo, a partir del siglo XIX, la disciplina de Platón y Aristóteles sufre un giro trascendental: algunos pensadores tratan de hacer de ella algo científico, capaz de cambiar el mundo.
No obstante, ni los mismo estudiosos de la filosofía se ponen de acuerdo a la hora de clasificar como tal esta nueva forma de pensamiento: para unos, se trata, en efecto, de filosofía; sin embargo, para otros, es más bien una ciencia o, en último caso, una forma de organizar la sociedad.
Uno de los pensadores responsables de este giro hacia la praxis de la filosofía es el alemán Karl Marx (Tréveris, 1818-1883), creador del Marxismo y uno de los pensadores más influyentes en la Historia posterior, hasta el punto de que ha influido incluso en las letras con la aparición de la llamada literatura comprometida, de la que son buena muestra las obras de Jean Paul Sartre, los dramas de Bertold Brecht o los poemas de Pablo Neruda.
Marx parte de los postulados de su compatriota Hegel para invertirlos, de tal suerte que, si el pensamiento de éste era idealista, el de aquél se caracteriza por su materialismo, al concebir la Historia como lucha de clases en pos de obtener la propiedad de los medios de producción, es decir como un proceso ‘dialéctico’ que avanza mediante cambios revolucionarios.
Todo ello se encuentra expuesto en su obra más importante, El capital, constituido por tres partes de las cuales la única realmente hecha por Marx es la primera, subtitulada El proceso de producción del capital, ya que las dos restantes fueron acabadas por su discípulo Friedrich Engels.
Para el alemán, los sistemas sociales vigentes en su época, basados en la propiedad privada, han dividido a los hombres en capitalistas y proletarios. Los primeros explotan a los segundos a través de lo único que éstos poseen: su fuerza de trabajo, que genera al capital una plusvalía que le sirve para enriquecerse. De este modo, la única salida posible es la lucha de clases, que hará avanzar la Historia hacia una sociedad, la comunista, en que tales divisiones desaparecerán.
Por tanto, según Marx, la infelicidad y la angustia humana tienen causas histórico-sociales que deben ser erradicadas mediante una revolución que instaure la ‘dictadura del proletariado’. Como pueden apreciarse, un sistema que se halla en las antípodas de la democracia.
Podéis leer la obra aquí.
Fuente: Biografías y vidas.
Fotos: Tumba de Marx: Loz Flowers en Flickr | Tréveris: Antón.Porto en Flickr.

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
me gustaria tener el libro de el capital es importante para enterder las reboluciones y las luchas de clase