Poesía
Grandes obras de la literatura española

El Cantar del Mío Cid

La epopeya y el sentido heroico
Por Marcelo Ferrando, el 19 de Abril de 2008

Es hora de hablar de una de las obras maestras de la literatura en castellano. El Cantar de Mío Cid, o Poema de Mío Cid no posee un autor conocido y se supone que no haya sido una sola persona quien la haya escrito. Se prevé que fue escrita en el entorno del año 1140, cuando España aún buscaba su propia identidad.

Fue fuertemente difundida por los juglares, quienes se dedicaban a dar a conocer las obras populares mediante las representaciones, donde combinaban el canto, la actuación, música, y un sinfín de elementos y técnicas artísticas para su recreación.

el-cantar-del-mio-cid.jpg

Foto: piedrasanta

De carácter nacionalista y heroico, demuestra el clásico sentido del honor español que ha dominado España desde sus comienzos y aún hoy en día se mantiene. Esto explica el cierto sentido de epopeya que contiene. En cuanto a su estructura externa, posee 3.730 versos que se agrupan 152 tiradas.

El Cid en la obra es Rodrigo Díaz de Vivar, siendo su cuna la ciudad de Burgos. Su nacimiento, según los expertos, sería entre 1030 y 1040, bajo el reinado de Fernando I, quien designó a sus hijos como herederos, dividiendo el reino. Sancho se queda con Castilla y Alfonso con León, y es el primero quién toma en su regazo al Cid y lo integra a la Corte.



Cuando comienza la guerra entre Castilla y León y la posterior unificación del reino tras la muerte de Sancho, Alfonso pasa a dominar todo el territorio. Rodrigo Díaz encabezó un grupo de castellanos de la oposición, que se mantenían fieles a Sancho. Pese a todo esto, Alfonso VI le otorgó varias menciones, principalmente para lograr poner de su lado a los opositores, comandados por Díaz.

En el campo militar, el rey no le otorgaba las grandes tareas a las que estaba acostumbrado y el Cid en varias oportunidades había entrado en sendas disputas, primero a favor de Sevilla y luego en Toledo. En ambas salió victorioso pero los malos cortesanos, envidiosos, lograron convencer al rey sobre los malos actos del Cid, por lo que en 1081 decide desterrarlo. Aquí se dará paso al comienzo de la obra con el Primer Cantar, el Destierro del Cid.

Y así llegamos a esta primera parte, donde desde el comienzo las emociones comienzan a percibirse, cuando Rodrigo Díaz parte cumpliendo la orden del rey y comienza a llorar por ello, mientras le aflora desde el interior un fuerte sentido de esperanza de volver a su ciudad.

También comienzan a aparecer los adeptos al Cid, pese a todas las contras a las que se enfrentará, principalmente cuando llega a Burgos, donde nadie le quiere hablar, pero no por desprecio, sino por miedo a las represalias del rey que ha dado la orden de que nadie le abriera sus puertas. Pero también consigue seguidores, como Martín Antolínez, quien es el encargado de hablar con dos judíos prestamistas engañándolos para conseguir dinero para la campaña militar donde se quedaba el Cid. A partir de ese momento, pasará a ser el administrador de las finanzas del Rodrigo.

Otro episodio de emoción tiene lugar aquí, cuando el Cid se despide de su familia, a los cuales deja encomendados a un monasterio para que proteja ante cualquier eventualidad. Mientras tanto siguen sumándose adeptos al Cid, llegando a tener 300 hombres a su disposición. En Alcocer, el Cid y su mesnada se topan con los moros enviados por el rey de Valencia para su conquista, pero son rápidamente derrotados por el ejército de Rodrigo. Además de esto, se destacan varios aspectos humorísticos, como la humillación que sufre un catalán que se había declarado en huelga de hambre, y el Cid consigue persuadir utilizando la sicología.

De aquí pasamos al Segundo Cantar, Bodas de las hijas del Cid, aunque pese al título, comienza con la victoria de Alcocer sobre Valencia y su conquista gracias al mando de Rodrigo, que constituía un punto estratégico importante, además del gran botín del que se hacen los conquistadores.

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Ilustración del Mío Cid. Foto: rincondelvago

Luego de esto ocurren dos hechos verdaderamente emocionantes, el primero sí son las bodas de sus hijas, pero lo más relevante es sin dudas la comprensión del rey Alfonso, que admite los grandes logros del Cid y la importancia que éste tiene para la Reconquista, aún mayor que la suya propia y decide levantarle el destierro. Para ello se reúnen oficializando la petición y allí es donde el rey le pide la mano de sus hijas para sus infantes. En las bodas, Rodrigo no actúa como padrino por su recelo.

Así comienza el Tercer Cantar, la afrenta de Corpes, donde continúan los enfrentamientos con los moros por recuperar Valencia, y Rodrigo está al frente del ejército real, derrotándolos nuevamente. En este momento los infantes caen en el deshonor y tras ser espiados por un servidor de Rodrigo, descubren diversos planes que poseían. Al mismo tiempo deshonran a sus esposas (las hijas del Cid). Rodrigo se dirige al rey quien arrepentido por los sucesos llama a la Corte Real, pese a la oposición de sus hijos. Allí el Cid se reivindica, al reclamar primero las espadas que había entregado en prenda de afecto a los infantes, luego el dinero que había servido como dote y luego, la venganza misma de su honor.

A continuación llegan peticiones de los Príncipes de Navarra y Aragón a solicitar la mano de las hijas del Cid, y el rey acepta, al igual que Rodrigo. Así queda ligado a dos familias reales y con su honor lavado tras haberlo recuperado en la Corte. Retorna victorioso a Valencia, donde morirá más adelante.

Esto es a modo de análisis general, lo que sucede en el Poema del Mío Cid, donde como dijimos anteriormente, queda en claro que el centro de la obra pasa por el fuerte sentido del honor español, y al mismo tiempo la subordinación a la realeza, ya que pese a estar en contra del rey, en ningún momento desacata sus órdenes.

El Cantar de Mío Cid es una de las obras célebres del mundo, y por ende tiene una gran importancia. Se trata de una de las primeras epopeyas españolas y al mismo tiempo, una de las principales obras narrativas de toda la historia de la literatura mundial. Sin dudas, es un libro que debemos leer para comprender un poco más la sociedad española medieval y en definitiva, lo que realmente significaba el honor, algo que hoy en día, no se tiene muy claro.

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1 Comentario en “El Cantar del Mío Cid”

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[...] hablamos de obras españolas, una de las primeras que se nos viene a la cabeza es Fuenteovejuna, de Lope de Vega, y si bien es [...]

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