
Los amantes, protagonistas de la obra de Aiken
El modernismo literario logró un ritmo casi uniforme entre la inmensa variedad de autores adscritos a su ismo. Cuando este movimiento da paso a la vanguardia se nota la tendencia al verso libre, incluso en autores iniciados en el modernismo por contexto temporal. Sin intentar limitar a Conrad Aiken (1889-1978) en una escuela particular, pero si reconociendo su influencia del simbolismo y su soltura que lo hace casi coloquial, vemos que es uno de los poetas que trata de la experiencia del Eros con mayor naturalidad, enunciando la comunicación de los amantes, aunque esta tenga forma de monólogo del yo poético masculino.
El encuentro amoroso ha sido enunciado desde el frenesí como con la célebre frase de Neruda ‘esa cópula loca de pasión y esfuerzo’, pasando por los versos de apropiación del objeto del deseo, pero también hay la enunciación del amor solidario, donde ambos encuentran satisfacción por la lectura de las expresiones de los amantes. En el poema ‘Encuentro’ de Aiken, el llanto y la risa del tu femenino son signos de la satisfacción por la relación cumplida, que a la vez se siente extraña por la forma en que ella entiende el deseo de él, con un tinte de locura y perversión. Hay aprehensión de la amada al contemplarla, buscarla y tocarla, pues es una forma de hacerla suya, de personalizarla.
La compenetración del Eros
Un poema sobre Eros correspondido suele ser celebratorio, aunque no por ello se implique un tono festivo. El enunciar el cumplimiento de la relación, como el entrar a la nada abisal de ella para motivar el goce, sentir que el cuarto en que están se hace ridículo, es connotar el potencial del desborde del Eros, que rebasa los límites materiales del espacio destinado al placer. Es por ello, que pensando en la solidaridad de estos amantes, ellos desean al final que el mundo cambie, para extender el espacio de su deseo y amor fuera de la habitación en que satisfacen su esfuerzo.
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