El género picaresco es una contribución de la literatura española a la narrativa universal. Fruto de las peculiares condiciones sociales de la España de la época, su principal rasgo es ser protagonizadas por marginados que, a través de artes poco éticas, tratan de medrar y conseguir el ascenso social.

Escena del Lazarillo de Tormes, por Goya
La primera gran obra de género es El Lazarillo de Tormes, pero su éxito originó un gran número de secuelas así como que otros muchos autores se interesaran por escribir narraciones picarescas. Seria muy largo enumerar la lista de ellos, pero baste decir que un extraordinario talento como Quevedo realizó su aportación con la Historia de la vida del buscón llamado don Pablos.
La figura del pícaro había sido siempre masculina, pero, con el desarrollo del género, algunos autores idearon una nueva variante: introducir a la mujer como protagonista de estas obras y, como consecuencia de ello, enriquecer la picaresca con algunos rasgos peculiares.
De este modo, la picara comparte algunas características propias de su correlato masculino, como sus orígenes humildes, cuando no degenerados, la baja catadura moral, la codicia, o el uso del ingenio para medrar. Pero también presenta elementos nuevos.
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