Guy de Maupassant era un hombre profundamente interesado en los temas sobrenaturales. Quizás debido a su lucha con los problemas mentales que lo empezaron a agobiar a raíz de la sífilis galopante que minaba su salud, los temas sobrenaturales le empezaron a afectar más. Es conocido que las personas con problemas de sífilis tienen luego dificultades para diferenciar la realidad de la fantasía. Guy de Muapassant es uno de esos casos. El genio francés volcó muchas de sus angustias y temores de quedarse loco en varios de sus cuentos como El Horla o la Carta de un Loco. Con tristeza el gran cuentista adivinaba su triste final, pero lejos de paralizarse ante su fatal destino se volcaba a desarrollar toda su creatividad incluso en temas tan penosos como la locura.
Los temas de esoterismo y misterio son tan apreciados por el ser humano que todos hemos pasado, de alguna manera, por un período de fascinación por lo sobrenatural. El clásico misterio del Deja Vu que nos negamos a aceptar que sea un simple y vulgar momento de ruptura de la memoria y buscamos alguna explicación más tremenda y mística. Acaso la explicación que más aceptación tiene acerca del Deja Vu es la de la premonición. Muchos seres humanos quieren creer que en ese momento de quiebre de la memoria se produce una manifestación de nuestros poderes sobrenaturales. ¿Podemos ver el futuro? Seguro que no, pero como nos gusta creer que sí. Los videntes son una categoría de superdotados muy apreciados en el imaginario popular. ¿Cuántos no hemos deseado secretamente cruzarnos con una gitana que le diga a nuestra amada que somos los únicos hombres de su vida? En lo personal debo confesar que siempre espero cruzarme con una gitana cuando camino junto a la mujer de mis sueños. Mi deseo es que la gitana le diga a ella que debe pasar el resto de su vida conmigo porque soy el destinado para ella, conmigo ella crecerá como un trueno. Pero claro también está la posibilidad de que la gitana le diga que soy un mamarracho que no es lo que ella está destinada a conseguir. Igual me gustaría correr el riesgo, como verán mi ego está muy desarrollado.
Ese profundo interés en lo sobrenatural llevó a Maupassant a escribir uno de sus cuentos más entrañables sobre el esoterismo. Es un cuento tan contundente que sus argumentos se toman por ciertos. El lado de la ciencia nunca fue más luminoso en Maupassant. El cuentista aborda el relato con la sencillez habitual de su prosa. No necesita Maupassant de grandes ejercicios de estilo para sorprender al lector. Lo esencial de los cuentos de Guy es la anécdota. El argumento es tan poderoso que todo lo demás gira en torno a él. La prosa efectiva y brillante no pretende captar exageradamente nuestra atención. Se percibe como cada frase nos va conduciendo en los vericuetos de la trama, alimentando nuestra curiosidad y soltando datos que no hacen más que prepararnos para una resolución que adivinamos perfecta.

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Uno de los más grandes villanos de la literatura es sin duda “El Hombre Invisible”. Este villano en su concepto básico ya había sido tratado en varias obras clásicas. ¿Qué pueden ser los dioses que dirigen las lanzas de los héroes griegos de la Ilíada? Villanos sin duda e implacables en ese caso. Igual caso se repite en los demonios o efrits de las Mil y Una Noches. Nada tan terrible para los héroes de los cuentos que descubrir a sus amadas raptadas por temibles demonios o genios malvados y muchas veces en forma de viento invisible. Otra gran versión del villano invisible es la del cuento “El Horla” de Guy de Maupassant. Una verdadera obra maestra que tiene el horror del intruso expresado en una figura invisible. La descripción magistral que hace Maupassant sobre el Horla es uno de esos momentos sublimes de la literatura. A pesar de la grandeza y méritos del cuento de Guy de Mausapassant, no se trata de un hombre invisible ya que el 


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