Fred Forest es un artista activista y profesor universitario francés. Es co-fundador junto a Mario Costa de dos movimientos artísticos que se plantean los nuevos paradigmas de la creación estética en una época manejada por los nuevos medios de comunicación: el Colectivo de arte sociológico y del Movimiento internacional de la estética de la Comunicación. El investigador y multifacético artista parte de una interes ante reflexión que es en cierto punto el origen de toda su obra, tanto teórica como práctica: la obsolescencia de los sistemas artísticos y museales contemporáneos que fetichizan a la obra y al autor.
Para entender un poco los propósitos de Fred Forest es necesario retomar un poco la explicación de sus ideas sobre el arte y la sociedad actual. Otro investigador francés, Roger Pouivet, en su libro La obra de arte y su globalización afirma que la masificación del arte clásico provocaría el pasaje de la pintura al régimen ubicuitario de la música y la literatura. Al expresar ésto, se apoya en la ya clásica distinción tipo/ocurrencia (type/token) propuesta por el filósofo americano Charles Sanders Peirce (1839-1914).
Un tipo es una noción general, mientras que una ocurrencia es un caso en particular. Por ejemplo, si queremos saber cuantas palabras hay en la frase: “el pan está en el horno”, podríamos contestar de dos maneras diferentes, cinco o seis. Si observamos los tipos de palabras, encontramos cinco; en cambio, si tenemos en cuenta las ocurrencias, la respuesta es seis. Estos conceptos podemos aplicarlos también al ámbito artístico: todas las versiones de la Novena Sinfonía de Beethoven, tocadas al mismo tiempo (o no) por todo el mundo, son ocurrencia de la obra original de la misma manera que cada edición del Ulises de Joyce es una ocurrencia del manuscrito original.
Como acabamos de verlo con estos ejemplos, estas nociones están estrechamente vinculadas a la noción de autenticidad. Una obra es considerada como una obra con múltiples instancias cuando ella puede ser reproducida en múltiples ocurrencias sin perder su autenticidad. Lo contrario ocurre con la pintura, ya que cualquier copia, cualquier ocurrencia de un original deriva en una falsificación. Sin embargo, según Roger Puivet, en el arte de masa, el hecho de estar en presencia de una pintura original ya no tiene más importancia. Los museos, con la venta de reproducciones y las imágenes publicadas en los libros de arte o en Internet, centran la acción en la “puesta en tipo” o “tipificación” de la obra, de manera a asegurar su difusión y su perennidad. Así, las pinturas propuestas en los museos funcionan como tipos, como objetos primeros que estuvieron al origen de toda una serie de ocurrencias. La visita a esos establecimientos se transforma entonces en una suerte de peregrinaje en el que los visitantes buscan ese objeto-prototipo mientras que compran, al regresar, múltiples ocurrencias del mismo. En esta perspectiva, el rol de la pintura podría ser comparado al del libro, cuando los admiradores de un determinado escritor se apuran a comprar o contemplar el manuscrito original de su autor fetiche.

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