Dicen que, tras todo crítico literario, se esconde un escritor frustrado. Si esto es así, debe ser muy duro para un autor ser más celebrado por sus críticas que por sus obras creativas, que además serían miradas con lupa por aquéllos a quién había denostado.

Monumento a la Regenta, personaje universal de Clarín
Sin embargo, esto le sucedió a Leopoldo Alas, ‘Clarín’, el magistral autor de La Regenta y de un sin fin de extraordinarios cuentos. En efecto, Alas fue más celebrado en su época por sus sátiras literarias que por su obra narrativa. No obstante, el tiempo pondría cada cosa en su sitio y hoy el asturiano al que “nacieron en Zamora” –como él mismo dijo- es considerado uno de los más grandes novelistas españoles del siglo XIX.
Catedrático de la Universidad de Oviedo, Leopoldo Alas Ureña (Zamora, 1852-1901) fue una personalidad singular, con un especial don para granjearse enemigos. Por si sus críticas le hubieran proporcionado pocos, con el despiadado retrato de las clases pudientes de Oviedo que realizó en La Regenta –en la que muchos se vieron reflejados- conseguiría no pocos más.
Sin embargo, fue Clarín un crítico literario bastante ecuánime y justo. Así como criticaba las malas obras de peores autores, también alababa a los dignos de ello. Las obras de Galdós, Pereda –pese a hallarse en las antípodas ideológicas del ovetense- o Pardo Bazán fueron constantemente elogiadas por él.
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