La obra Los tigres de la Malasia de Emilio Salgari viene a ser una especie de “continuación” de la obra Sandokán y se caracteriza por ser una novela de aventuras donde desarrollan diferentes aventuras en lugares exóticos, y donde sus personajes, de muy definidos rasgos, se entremezclan a la perfección con el ambiente en el cual se desarrollan.
Como casi todas las obras de Salgari, las aventuras son sus temas predilectos y se siente muy cómodo narrando esas historias. El ambiente recreado para ellas, él los conoce en profundidad dada su labor como marinero, que ha recorrido cientos de destinos diversos alrededor del mundo. Así es como decide plasmar su conocimiento, mezclándolos con la fantasía, formando así al héroe de muchas generaciones como fue y es, Sandokán.

Barco de Sandokán. Foto: dardevilgenius
La mayor crítica que se le hacen a estas obras, es que a medida que transcurre se mencionan personajes que ya se dan por conocidos, y esto se debe a la unión que presentan entre sí los textos de Salgari, por lo que es recomendable leer todos los libros del autor, o al menos los relacionados con Sandokán y Los tigres de la Malasia, continuación del primero.
En esta obra sucede eso mismo, se encuentra ligada a Sandokán, aunque no es imposible leerlo de forma separada al resto. Igualmente, en próximos posts hablaremos de Sandokán y sus principales características. En particular esa obra tiene su continuación en “La reconquista de Mompracem“.

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Mi descubrimiento del cuento “Alibech en el infierno” llegó en el momento preciso de mi pubertad. Influenciado por mi educación en un colegio católico muy disciplinado sentía una suerte de pena por no poder seguir la vocación de sacerdote. Los curas de mi colegio alentaban fuertemente que uno decidiera tomar los votos de religiosos de dedicarse a un ministerio de la iglesia. Debo confesar que durante mucho tiempo de mi niñez consideré la vida de San Antonio María Claret como el ejemplo de vida plena. El modelo a seguir en el mundo adulto. Sin embargo, mi espiritú un tanto contra la corriente, crítico y en ocasiones rebelde, sin llegar a la extrovertida extravagancia de los que se enfrentan al sistema, me hicieron dudar y desistir de seguir los votos sacerdotales. No era ese mi camino.



Recordemos que durante los años de las primeras ediciones del cuento, los relatos conocidos de los gorilas y orangutanes se confundían en el imaginario popular con relatos de hombres salvajes bestiales. Una especie de abominación mitad hombre, mitad animal. Debe haber sido una experiencia espantosa observar al primer gorila en la europa occidental.


