Tras el vacío que supuso la Guerra Civil española para la creación literaria, el camino a seguir no estaba marcado. Muchos escritores habían muerto durante aquélla, otros habían partido al exilio y los que permanecían en España, o bien ya tenían una cierta edad y una carrera consolidada, con lo que pocas novedades podían aportar, o bien eran escritores jóvenes con dificultades para que sus obras se publicasen.

En la imagen de la derecha, Torrente -en el centro- con Cela
Por ello, la aparición de ‘La familia de Pascual Duarte’, de Cela, en 1942, constituyó un importante aldabonazo que impulsó la narrativa de posguerra. Tras él, vendrían otros como Miguel Delibes o Gonzalo Torrente Ballester.
Por otra parte, es frecuente que un novelista con una carrera larga y fructífera guste, en un momento dado, de jugar con la Literatura publicando ejercicios narrativos experimentales o, sencillamente, obras humorísticas más intrascendentes que lo realizado hasta entonces.
Así sucede con Torrente Ballester, quién, si bien con La saga/fuga de J.B. realiza una incursión en las técnicas novelísticas experimentales de los años sesenta, en Crónica del rey pasmado presenta una narración de humor sin mayores aspiraciones literarias, aunque no por ello menos bien escrita.
Gonzalo Torrente Ballester (El Ferrol, 1910-1999) es uno de los novelistas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX en España. Desde su primera publicación, Javier Mariño, pasando por la magnífica trilogía de Los gozos y las sombras, hasta Doménica, su último escrito, presenta una obra que abarca casi todos los géneros de la novela y en la que se aprecia un mundo que entreteje lo imaginativo y lo real, con ciertos ribetes de la Galicia mítica, y siempre con un lenguaje que constituye un auténtico disfrute para el lector.

Una calle de Ferrol, ciudad natal del escritor
No obstante, como decíamos, el escritor también suele permitirse momentos creativos más intrascendentes. Y uno de ellos es esta Crónica del rey pasmado (1989), que nos traslada a la Corte española del siglo XVII. El Rey, tras pasar una noche con la prostituta Marfisa, una de las mejores de Madrid, se obsesiona con ver desnuda a la Reina. Ante tal deseo, las más altas instancias de la Corte se enfrentan. De una parte, los poderes eclesiásticos, que están en contra de tal pecado; y, de otra, los nobles y los intrigantes, que están a favor. Un auténtico terremoto se desencadena en palacio ante la trivial exigencia del Rey.
Por tanto, se trata de una parodia de la etapa de decadencia del Imperio Español, regido por reyes incompetentes y por validos más atentos a su medro personal que a la prosperidad del país. Todos los estamentos del poder son ridiculizados: desde los religiosos hasta los políticos, pasando por los servidores de palacio. Y todo ello con un estilo de excelente calidad literaria.
Podeis leer la obra aquí.
Fotos: Torrente con Cela: Xornalcerto en Flickr | Calle de Ferrol: Vorjales en Flickr

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