Jorge Manrique (1440-1479) dedica sus famosas coplas a la muerte de su padre en 1476, quien fuera Maestre de Campo de la Orden de Santiago, Jorge también fue guerrero, incluso murió en el campo de batalla. En sus coplas habla de lo transitoria y fugaz que es la vida, de la inminencia de la muerte como ley divina y uniformizadora de nobles y plebeyos, enumera las virtudes de su padre Don Rodrigo Manrique, quien fuera guerrero que luchó contra los moros, un hombre culto, noble y piadoso en la fe.
Sus versos exhortan a tomar conciencia del paso del tiempo para no cejar en los esfuerzos que llevan a la grandeza y que finalmente, constituirán nuestra memoria cuando estemos muertos. Manrique introduce una oración a Cristo, pidiendo piedad por su padre, quien murió de cáncer y termina consolándose con la memoria de las virtudes y proezas de su progenitor. La tesis del poema es que el placer solo está en el presente y dura un instante, mientras el pasado y el futuro no son sentidos.
Los lectores que quieran leer este poema disponen del siguiente enlace:
http://www.analitica.com/Bitblio/jmanrique/coplas.asp

El curso de la vida: El poema es fatalista, pues ve la vida como tránsito hacia la muerte, eso no le resta belleza, pues crea la metáfora de la vida como río que desemboca en el mar del morir. El poema diferencia el mirar del contemplar, “mira” significa “estate atento a aquello”, lo que se contempla es el mar, el absoluto de la muerta como salida del mundo físico. El movimiento de la vida es hacia delante, progresivo; mientras el movimiento de la muerte es regresivo. Se pasa la vida y se viene la muerte.
Este es un estricto paralelismo, ni la gloria, la vida ilustre, la belleza o la riqueza nos libran de la muerte. Desde la perspectiva del hablante, la vida se pasa porque nos deja y la muerte viene porque irrumpe. La oposición es el tiempo, como gran tema de las coplas de Manrique. El poema empieza con ralentización y vuelve a ella después del paralelismo entre vida y muerte, como elementos simétricos y contrarios. La muerte es implacable y es para todos porque aún Jesucristo murió antes de resucitar.
La vida agitada y acelerada no logra ganarle tiempo a la muerte, esta llega sobre grandes y pequeños hombres, es niveladora del género humano e igualadora. Los reyes, papas y poetas han muerto como consta a Jorge Manrique. Las vidas idas son los caudales de la muerte, la riqueza de su contingencia e inelubilidad. El venir de la muerte es lo que todavía no es respecto del verbo ser, el presente es un punto que pronto desaparece en el pasado; en esto hay una lectura del poema del ser de Parménides de Elea.

Las virtudes del padre: Don Rodrigo Manrique fue un consumado guerrero al servicio del rey de España; sus virtudes son enumeradas por su hijo, Jorge para honrar su memoria. Compara sus dones a los de los emperadores romanos, Julio César, Octavio, Trajano, su arrojo al de los guerreros Escipión y Aníbal; es clemente y piadoso como el emperador Constantino; pues ante la cortés invitación de la muerte a seguirle; Rodrigo la acata con humildad por ser la voluntad de Dios, a la que nadie puede oponerse.
Rodrigo peleó contra los moros que ocupaban España, demostró su valor en juventud y en senectud; además fue noble con parientes y criados, reflejo de la piedad cristiana; la muerte lo recoge plácidamente, pues muere en su Villa de Ocaña, su pueblo natal, y al agonizar es conciente de que ha ganado el descanso a sus trabajos en su vida. La espada es proyección del progenitor de Jorge Manrique porque con ella ganó fortalezas y villas en poder de los árabes, durante el periodo de la reconquista de España.
Hay mucha identidad entre Rodrigo y Jorge, pues ambos fueron guerreros, y la virtud en el arte militar fue lo que más ensalzó Manrique. No habla en este poema de un soldado que se deleite matando, pues ese sería el extremo opuesto al guerrero; lo que busca es patentar que las proezas bélicas han sido realizadas y consumadas por causa justa, lo que era la defensa del cristianismo junto a la liberación de España. Las armas y las letras en la edad media garantizaban la libertad total del individuo al conocerlas.
La muerte: En sus momentos doctrinales, Manrique usa el tiempo como elemento transitorio, lo que se encuentra en la Biblia. Incluso las eras o campos de labranza desaparecen con sus verduras temporales, muy frágiles que no duran mucho. La muerte es otra dimensión en que se contempla la verdad, pero que impone la salida de la escena del mundo físico, pues acaba con el curso individual de cada vida, absorbiendo cada río en el mar totalizante de la muerte.
Por la recurrencia de la muerte se pregunta ¿Qué fue de tal? ¿Dónde está?, es el famoso tópico del ubi sunt, en la literatura latina se usó para preguntar por personalidades desaparecidas. Este tópico habla de la fugacidad de la gloria mundana, que concuerda con el espíritu de este poema. La elegía busca preservar la memoria del padre tras su muerte, pues a la muerte le gana la fama, sobre la fama triunfa el tiempo y sobre él, la eternidad. Este poema sostiene el triunfo de la fama del maestre Rodrigo.
La muerte solo puede dañar si trae consigo olvido, pero la elegía trata de alejar la experiencia de la temporalidad en la cual estuvo. Para evitar el olvido del personaje del poema, está la enumeración de personalidades de la historia universal. El texto busca llamar la atención sobre Rodrigo, quien tuvo mucho lustre en su época, y ahora es más recordado por esta espectacular elegía. La muerte en el poema arrasa con las jerarquías mundanas de vasallaje, pues no interesan en el más allá, solo el amor de Dios.
Conclusión: Las coplas a la muerte del padre de Manrique buscan imponer la fama y el buen recuerdo a la muerte, solo la fama acaba con la muerte, porque el personaje trascendente se hace modelo a seguir de las generaciones sucesivas. La metáfora de las vidas como ríos que desembocan en el mar de la muerte importan porque se anula la diferencia entre los estamentos sociales, incluso en época medieval, en textos y bailes de la danza de la muerte se recoge este tópico del rasgo igualador de la muerte.
Fotos:
“1979-500-jorge-manrique” de fuenterrebollo.com
“manuscrito3″ de procurador-fernandoaguilar.es
“manrique” de librosgratis.org
“91039-feat” de espanol.agonia.net
“monasteriodeuclesescudo01″ de jdiezarnal.com
“uniforme_orden_santiago” de ayuntamientodeclavijo.org

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3 Comentarios en “Coplas a la muerte de don Rodrigo Manrique de Jorge Manrique”
la muerte solo es un decir como decir que significa que el tiempo puede pasar a nuestro alrededor.
si tan solo la muerte se podiera pretenter el mundo seria muy diferente como lo conocemos
porque no ay nada de jairo anibal niño
muerte es simplemente dormir sin levantarse a hacer pipi hahahahaha
necesitooo sobre lo que es vida segun las coplas de manrique
que onda pogan esoooOO!!
Valeeee..!!
thanks..!!