Indiscutiblemente, a fines del siglo XIX, Finlandia debía constituir para los españoles un país totalmente desconocido y exótico. En un tiempo en que viajar estaba al alcance de muy pocos, el número de nuestros compatriotas que sabían algo de los países nórdicos era irrisorio.
Por ello, cuando un periódico granadino propuso a Ganivet –a la sazón cónsul español en aquel país- la elaboración de una serie de artículos periodísticos sobre las costumbres y el modo de vida de los finlandeses, éste debió de debatirse entre la duda ante tal excentricidad y la ilusión por poder enriquecer el bagaje cultural de los lectores.
Por entonces, Ángel Ganivet (Granada, 1865-1898) ya era un escritor conocido. Diplomático de profesión, es considerado por sus inquietudes patrióticas y existenciales el verdadero precursor de la Generación del 98, cuyos miembros –desde Unamuno hasta Azorín- deben mucho a su obra.
Aunque cultivó la novela, la verdadera importancia del granadino reside en sus ensayos: Idearium español o El porvenir de España constituyen lúcidas reflexiones acerca de la situación del país en el momento crítico del Desastre del 98, cuando se pierden las últimas colonias y los españoles se topan de bruces con la realidad: una nación atrasada y pobre que ha perdido toda influencia en el concierto internacional.
Aquel encargo del periódico El defensor de Granada culminaría en las Cartas finlandesas, una serie de crónicas que se agruparían en un libro y en las que Ganivet disecciona la realidad de aquel país: su organización política, su realidad social y sus costumbres.
Pero el granadino, preocupado al fin por su tierra, no puede evitar la comparación entre ambas naciones. Su patriotismo no le impide mostrar todos aquellos rasgos del país nórdico que deberíamos imitar: admira su sistema educativo, el funcionamiento de sus hospitales y, al cabo, su pujante economía.
De hecho, aunque su intención inicial es describir aquellas tierras, Ganivet termina por centrarse más en los defectos españoles y muy especialmente en la crítica hacia nuestra apatía y aislamiento: el desprecio con que miramos todo lo extranjero y el desinterés que mostramos incluso ante lo que ocurre en nuestro país.
Pese a todo ello, la obra no está exenta de humor. El granadino es un analista perspicaz y lúcido de la realidad pero no por ello pierde su fina ironía. Su pesimismo aún no había llegado a los extremos que le llevarían al suicidio poco tiempo después.
Podéis leer la obra aquí.
Fotos: Monumento a Ganivet: Marco Polo en Flickr | Helsinki: Wili_Hybrid en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
lo importante de este tipo de libros lo idealista que uno se vuelve cuando esta lejos de la patria,pero asi mismo en los tiempos que se escribio abrir los horizontes para conocer nuevas culturas.
Hey!!!! Amo que hicieran un analisis sobre algo como esto! Me encamtaria tener mayor informacion sobre ese pais, es demasiado interesante y rico en cultura