‘Canción de otoño’, de Paul Verlaine
Aunque desconocemos el motivo, es muy frecuente que poesÃa y bohemia vayan de la mano. Si bien hay excepciones, los lÃricos suelen ser impenitentes bebedores y amigos de la noche. Pero, si hubo un grupo de ellos que se gozaba de su ‘malditismo’ fueron los poetas simbolistas.

Paul Verlaine
En efecto, los Baudelaire, Verlaine, Mallarmé o Rimbaud, exigen un profundo estudio psiquiátrico. Independientemente de sus grandes cualidades lÃricas, por otra parte extraordinarias, se bebieron toda la absenta de ParÃs, participaron en sectas pseudodemonÃacas y se persiguieron a tiros entre ellos, por no mencionar el hecho de que fueron huéspedes frecuentes de cárceles y manicomios.
Paul Verlaine (Metz, 1844-1896) es claro exponente de todo lo dicho. Poseedor de todos los vicios y de escasas virtudes, sà tenÃa, en cambio, el don de la poesÃa. Él fue, como buen conocedor de sus colegas de escuela, quién acuñó el término de poetas ‘malditos’ para referirse a ellos. Maestro -y algo más Ãntimo- de Rimbaud, presenta una obra lÃrica extraordinaria.
Se dio a conocer con ‘Poemas saturnianos’, claramente influidos por Baudelaire, y, tras ellos, vendrÃan las ‘Fiestas galantes’, ‘Romanzas sin palabras’, ‘Liturgias Ãntimas’ y otros libros magnÃficos. En concordancia con sus colegas simbolistas, Verlaine ambiciona ir más allá de las apariencias del mundo sensible, busca hallar los hechos profundos que constituyen la verdadera realidad. Consecuentemente, su poesÃa se encuentra plagada de misterio, de sueños y de esos sÃmbolos que dan nombre a la escuela. Es sugeridora de las verdades ocultas.
A este género ya no corresponden unas formas academicistas, escultóricas, al estilo de sus coetáneos parnasianos, sino un lenguaje fluido y sencillo, cuya base es la musicalidad.

Reunión de poetas simbolistas, con Verlaine y Rimbaud a la izquierda
Pero, al lado de todos estos rasgos, Verlaine es un inadaptado, un ser que no halla su lugar en el mundo moderno. Y buen ejemplo de todo ello es esta ‘Canción de otoño’, en la que los sollozos del violÃn, que hieren el alma, y el recuerdo de tiempos pasados más humanos y acogedores hacen al poeta considerar el mundo moderno como ‘una mala borrasca’ y a sà mismo como simple hoja que se lleva el viento. Es una composición cargada de melancolÃa y tristeza, pero muy hermosa.
Cuando la voz poética de Verlaine se apagaba, un genio de la lÃrica recogÃa su testigo. Otro ser dolorido, que ahoga sus penas en alcohol y que ha dado a la luz algunas de las lÃneas más hermosas que se hayan escrito, iniciaba su andadura apoyándose en el magisterio del francés. Era Rubén DarÃo.
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Comentarios (1)
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Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.

excelente texto
felicitaciones, quién seas