Cuando un gran escritor desaparece, deja un legado magistral que siempre es aprovechado por los autores posteriores. En el caso de las letras rusas, en quién mejor se aprecia esto es en León Tolstoi, cuya influencia se extiende hasta nuestros días. En su última etapa, el autor de ‘Ana Karenina’ se inclinó hacia una corriente de misticismo que se ha bautizado como realismo espiritual y es éste el que mayor seguimiento ha tenido por parte de sus sucesores.
Uno de los más brillantes ha sido Máximo Gorki (Nizhny Nóvgorod, 1868-1936), un escritor con demasiado talento como para someterse a las siniestras normas del estalinismo. Porque, si bien en un primer momento se convirtió en panegirista de la Revolución Rusa (su novela ‘La madre’ es buena muestra de ello), al final de su vida renegó de sus métodos e incluso se sospecha que pudo ser asesinado por las autoridades, aunque éste es un pasaje no suficientemente aclarado.
Fue Gorki un literato autodidacta que desempeñó los más peculiares trabajos antes de dedicarse a escribir. En sus inicios había seguido las tendencias del Naturalismo vigente pero pronto adquirió un estilo propio. Durante su estancia en San Petersburgo, entró en contacto con los círculos marxistas convirtiéndose en propagandista de la revolución (incluso pasó por la cárcel). Y, cuando ésta triunfó, colaboró activamente en su difusión internacional. Pero sus efectos no debieron gustarle mucho cuando se autoexilió durante siete años.
En cualquier caso, a su regreso en 1928 continuó apoyando al gobierno bolchevique a través de sus obras, hasta convertirse en uno de los principales defensores del régimen. Pero es por esa época cuando comienza a apreciarse en él una profunda influencia de los ideales espirituales de Tolstoi, que casaban mal con las purgas de Stalin, motivo por el cual fue paulatinamente distanciándose del sistema en una suerte de exilio interior.
El magisterio de Tolstoi es muy apreciable en el cuento titulado ‘Boles’, cuyo parabólico mensaje viene a ser que no debemos sentirnos moralmente superiores a los demás. Una ruda prostituta analfabeta le pide al estudiante Egor que escriba una carta para su novio. El joven se sorprende de que una mujer así pueda ser amada por un hombre pero una sorpresa le hará ver que, tras su lamentable aspecto y escasa moralidad, se oculta un corazón tierno que, sencillamente, se siente sólo y anhela ser amado. Es, en suma, un tierno relato que muestra el talento literario que Gorki poseía cuando no lo dilapidaba en falsas retóricas políticas.
Podéis leer la obra aquí.
Fuente: Rebelión.
Foto: Aleksandr Zykov.

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.