
Manuel Altolaguirre
Manuel Altolaguirre (1905-1959), poeta español de la generación del 27, escribe su poema Beso donde el amante reconoce el contacto con sub amada en un beso que asegura la comunicación constante entre ellas. El poeta observa la soledad en que estaba su amada antes de que él la besara, lo que podría entenderse como jactancia en una lectura apresura es en el fondo una afirmación del Eros entre la pareja. El enuncia los dones que ha brindado a su amada, quien ahora no marcha sola, pero los enumera porque para él la mujer es importante.
El lenguaje de este poema marca un inicio para la pareja y termina con la celebración de la relación aludiendo a las sensaciones psico somáticas que se sienten en el enamoramiento como las flechas del corazón que se siente comprometido, los peces y pájaros como las vibraciones del cuerpo en el contacto físico entre ambos. El poeta celebra su victoria por conseguir el amor de su amada pero también se alegra del bien que le ha ocasionado a ella, quien antes estaba en una soledad de cuerpo y alma, viviendo una especie de desierto.
La soledad de ella
Ella o la amada está presente en el poema en vocativo tú, pues es la destinataria del mensaje que encierra el texto. La amada está incluida en la celebración porque el beneficio del amor incluye un nosotros, el yo y el tú. La soledad de ella es un tiempo anterior a la enunciación del poema, pues la amada vivía sin el beso que la libera de la herida de la soledad, que formaba un rojo túnel de sangre que iba hacia el fondo de su alma, ella es como una amada inocente que tiene su debut con el yo poético, por ello celebrar la unión es celebrar las virtudes de ella.
El yo se asoma a los labios de ella para romper la soledad de esta mujer, quien está actualizada en la compañera ideal para un hombre, la mujer con poco recorrido, cuyo hallazgo se celebra como bien escaso. Ella sufría su soledad, pues estaba en una oscuridad que solo el primer beso de esta relación ilumina. El cuerpo de ella se sorprende por este primer beso que viene a ser un momento en el que se queman etapas y comienza la del noviazgo, las caricias y el Eros. La amada y el yo poético descubren que el beso es una forma de llegar al alma de ellos mismos.
El amor no es solo erótico en este texto sino también tiene un tinte espiritual, pues es una cura a la tristeza, es como si se hablara veladamente de la propiedad que tiene el Eros para relajar a la pareja que lo practica. Lo particular de este poema es que habla de la soledad de ella, quien no tenía la experiencia en el romance que tiene el yo, supuestamente desde antes de conocerla. El poema dice muy bien de la amada en cuanto la dibuja en virtud, como si ella hubiese esperado según su reloj interior el tiempo de disponer tener un enamorado.

"Retrato de Manuel Altolaguirre"
La celebración del amor
La soledad tiene valoración negativa en la mayoría de poemas, pues supone la cancelación del deseo, las fuerzas consumidas en anhelos y la falta de satisfacción. El poema celebra el amor llevado a su culminación en una pareja que se ha correspondido, él como poeta tiene que hacer hablar a la amada, pues la hace destinataria del mismo, por eso la voz del yo poético enuncia lo que dice el tú interpretando las reacciones que ella siente en su cuerpo y alma, siempre en lo concerniente a la felicidad, que es compartida por el enunciador del poema.
En la poesía se celebra todo lo que es un bien en sí mismo, este aspecto muestra el lado vital del arte, entendido como fin en sí mismo, que incluye en su mímesis de la naturaleza y la vida, la posibilidad de enunciar el amor y la felicidad en tanto aspiraciones y logros del yo poético y del tu destinataria de este poema. Al final del poema el eros se multiplica en la exclamación ¡Cuántas caricias y besos!, pues es lo que quería enunciarse como logro solo que faltaba presentar su desarrollo, el paso de la soledad de la amada a la compañía del yo poético.
El estremecimiento en la amada
El Eros empieza con un beso que estremece la carne sorprendida de la amada, esto permite suponer que la relación es total, solo que tiene que tener un inicio en este beso que soltará a la pareja para el posterior disfrute completo de una relación que les satisface en cuerpo y alma. El yo deja su calor en la amada, este pasa junto con luz al interior de ella, el cual estaba oscurecido por la soledad, como un no ver la salida a aquella situación incómoda. El deseo realizado ilumina este momento en la vida de la amada que quema la etapa de soledad.
El beso está actualizado como un proceso de introspección para la amada, que desde ese momento ya conoce los caminos que llegan a su alma, como descubrimiento este beso la convence sobre quién es su pareja ideal. Hay una alusión a la idea oriental de iluminación por el auto conocimiento, el viaje al interior de la propia persona como una forma de suprimir el dolor y participar activamente en la vida. Si bien este poema no llega al nivel de erotismo de algunos de los poemas de Lorca, lo que hace es patentar el amor como un logro asegurado.

"Manuel Altolaguirre y Concha Méndez"
Conclusión
Este poema cubre muchos aspectos de lo que es una relación de pareja correspondida, tiene la interpretación del sentimiento de la amada en la voz del yo poético, enuncia la virtud de la mujer de venir de un periodo de soledad, evidenciando su poco recorrido en el amor, un bien escaso para cualquier hombre que se precia de haber encontrado este tipo de mujer. El poema incluye un momento de introspección de la amada en el que llega a conocerse a sí misma plenamente gracias al beso del yo poético, iluminándose por el amor que recibe y comparte.
Imágenes:
Altolaguirre en Javiersanz.files.wordpress.com

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.