Una desdichada infancia, estudio sin descanso y una labor literaria titánica, unidos a una salud delicada, pueden derivar en la locura. Les ha ocurrido a algunos escritores que, tras trabajar sin descanso en el conocimiento y la asimilación de autores anteriores, han tratado de refutar una a una todas las tesis de aquéllos para construir un pensamiento propio.
Inevitablemente, llega un momento en que la mente, por superdotada que sea, se colapsa, inclinándose hacia la perdida definitiva de la cordura. Pero su obra, cuyas ideas generalmente no dejan indiferente a nadie –para bien o para mal-, queda ahí como la labor de un coloso.
Probablemente, el mejor ejemplo de todo ello sea Friedrich Nietzsche (Rocken, 1844-1900), cuya ingente labor desemboca en una serie de ideas –podríamos calificarlas como ‘llave’, en el sentido de que son la clave para comprender toda su filosofía- que han ejercido una enorme influencia en el devenir posterior del mundo.
Suele verse a los pensadores como personas que viven en su propio universo y para sus teorías y a los que casi nadie hace caso. Pues bien, el caso de Nietzsche es todo lo contrario: además de en toda la filosofía posterior, sus tesis sirvieron para la edificación de ideologías tan dispares como el Nazismo, el Existencialismo o la llamada Fenómenología.
Sea como fuere, lo honesto es reconocerle al alemán una inteligencia prodigiosa y una capacidad de trabajo abrumadora. Profesor universitario en Basilea sin ni siquiera haber terminado sus estudios, participó –pese a haber renunciado a la nacionalidad alemana- en la Guerra de 1870, entre Francia y Prusia, que daría lugar a la Unificación de Alemania.
Desde entonces, Nietzsche se sumió en su obra, estudiando las corrientes filosóficas anteriores a él con el propósito de desmontarlas y crear un nuevo pensamiento. Ya padecía una delicada salud y, en busca de climas más suaves, pasaba frecuentes temporadas en Turín. El exceso de trabajo –llegó a escribir cinco libros en un año- unido a sus anteriores problemas hizo que su mente colapsara. Lo recluyeron en un sanatorio mental y más tarde en casa de su madre hasta su muerte.
Quizá su obra más importante sea Así habló Zaratustra, aparecida en 1883 y que puede considerarse compendio de su pensamiento. Así, en ella se hallan todas las que hemos calificado como sus ideas ‘llave’: la muerte de Dios, el superhombre, la dicotomía moral de esclavos frente a moral de señores o la voluntad de poder.
El viejo profeta iraní Zaratustra se encuentra con diversas personas a las que va revelando su verdad. La primera es la muerte de Dios y, de ella, van derivándose el resto de las tesis citadas. Se trata de una filosofía elitista, de exaltación de los superiores frente a los que están por debajo, y nada moderada –filosofía ‘a martillazos’, la llegó a calificar él mismo-. Desde luego, puede despertar filias y fobias, pero lo que es seguro es que no deja indiferente a nadie.
Podéis leer la obra aquí.
Fotos: Nietzsche: Mansionwb en Flickr | Archivo Nietzsche: Tpkeefe en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
esta bueno
los locos cantan solos
filosofia pura
Los locos somos nosotros
Nietzsche escribió esos cinco libros en un año, estando ya en un estado de locura muy aguda. Esos mismos días, por ejemplo, se gloriaba de identificarse con un asesino múltiple de mujeres. Además de que su manía de producir una raza superior que domina y esclaviza, si no aniquila, a las razas inferiores, como su desprecio por la mujer y otras fobias, viene de su juventud.
Supongo que el contenido del libro no tiene nada que ver con la presentación que se hace en esta página.
Si puede servir para evidenciar mi valoración: http://www.alonsofia.com/nietzsche.htm
Por el amor a la sabiduría y contra el amor a la locura perversa. Bernardo Alonso Alonso