Para algunas personas, lo importante es aparentar. Aunque se encuentren en la ruina, siguen gastando dinero en las cosas más superficiales con el único objeto de conservar, a ojos de los demás, su estatus social, de seguir siendo considerados ‘de clase alta’. Los vestidos, los lujos y las fiestas son su razón de ser y no están dispuestas a perderlos.
En ello se basa Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867-1928) para elaborar el argumento de Arroz y tartana, publicada en 1894 y que se incluye dentro de las llamadas “novelas del ciclo valenciano”, constituidas por una serie de narraciones en las que retrata la sociedad y las costumbres de su tierra.
Blasco fue periodista, político y aventurero –en Argentina emprendió un proyecto de comuna que lo arruinó, aunque pronto se recuperaría-, pero, sobre todo, es con toda probabilidad el novelista decimonónico que más dinero ganó con sus escritos, algunos incluso llevados al cine. Es el caso de Los cuatro jinetes del Apocalipsis o Sangre y arena.
Como hicieran en la primera etapa de sus obras Galdós o Pardo Bazán, el valenciano utiliza sus narraciones para defender su ideario republicano radical. En efecto, aunque revestidas de un regionalismo externo, las primeras novelas de Blasco presentan conflictos sociales o críticas a las clases poderosas.
Estos dos rasgos –costumbrismo valenciano externo y defensa de sus tesis- se complementan con un importante componente naturalista, aunque bien es cierto que menos radical y con diferencias respecto al de Zola: el determinismo y la denuncia social se hallan presentes en Blasco pero de modo más atenuado. Además, si aquél buscaba documentarse ampliamente para sus obras incluso visitando los bajos fondos de la sociedad, el escritor valenciano nunca hizo nada similar.
En Arroz y tartana, Blasco nos presenta a una familia perteneciente a la alta burguesía de la capital valenciana. Aunque carecen de medios económicos, llevan un envidiable tren de vida a base de empréstitos y deudas. La obsesión de la matriarca, doña Manuela, viuda de Pajares, es casar bien a sus hijas y para ello no repara en gastos. Pero, inevitablemente, sobreviene la ruina.
Se trata, por tanto, de una crítica de la ociosa vida de las clases adineradas y, sobre todo, de quiénes tratan de aparentar pertenecer a ellas sin poseer recursos económicos. El estilo es fuertemente espontáneo ya que Blasco, curtido como escritor en el folletín, tenía una curiosa facilidad para la redacción y sus resultados son, aún así, muy estimables.
Podéis leer la obra aquí.
Fuente: Biografías y vidas.
Fotos: Blasco Ibáñez: Picture Trail en Flickr | Albufera: Alcebal 2002 en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
no me gusto nada no hay algo bueno