En todas las etapas áureas de la historia de la literatura, es frecuente encontrar el caso de grandes escritores que, a pesar de su calidad, han quedado relegados a un segundo plano ante el plantel de autores extraordinarios con quienes coincidieron.
Esto es lo que les sucedió a algunos de los integrantes de la ‘Generación del 27′, una de las más extraordinarias, en lo referente a poesía, de nuestra historia. Ante la brillantez y la calidad de un Lorca, un Salinas o un Aleixandre, pocos lectores recuerdan a Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, quiénes –sin embargo- son dos excelentes poetas que, de haber nacido en otra época, habrían alcanzado mucha mayor relevancia.

Málaga, ciudad natal del poeta
Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905-1959) es el benjamín del grupo del veintisiete, a muchos de cuyos miembros conoció en la Residencia de Estudiantes –en especial, a Buñuel, con quién haría gran amistad y colaboraría en alguna película-. Aparte de su obra creadora, es interesante su faceta de editor: junto al citado Emilio Prados, creó la revista ‘Litoral’, una de las más importantes de nuestras letras y en cuyas páginas publicaría gran parte de su obra los del 27. Por tanto, cabe atribuirle también el mérito de haber dado a conocer a muchos de sus compañeros de generación.
Como poeta, Altolaguirre canta al amor, la soledad o la muerte, con tonos románticos. Él mismo definió su obra como ‘hermana menor de la de Pedro Salinas’ y admitió, asímismo, como influencias a Gracilaso de la Vega, Juan Ramón Jiménez, Lorca y Alberti, entre otros.
Lejos de experimentos vanguardistas, es un poeta clásico, cuyo optimismo vital se traslada a su obra. En efecto su poesía es cálida y cordial, preñada de gracia andaluza. Muy distante, por tanto, de intelectualismos y preocupaciones filosóficas profundas. Y, si hay un componente destacable, éste es su musicalidad: el propio Cernuda destacó el ‘don poético de la melodía de su verso’ y ella es patente en todas sus composiciones, en las que –por otra parte- predomina el verso corto y las estrofas breves de raíz tradicional.

La Residencia de Estudiantes, cuna de la 'Generación del 27'
En suma, es Altolaguirre, a nuestro juicio, un muy estimable poeta, cuyo carácter de secundario –asumido por él mismo- tiene como única explicación el hecho de pertenecer a un grupo de poetas extraordinarios como pocas veces se han visto en país alguno. Pero, al margen de comparaciones, su íntima espiritualidad y su humanismo, unidos a la musicalidad y gracia andaluza de sus versos, le otorgan un lugar destacado en nuestra historia literaria.
Fotos: Málaga: ExileMan en Wikipedia | Residencia de Estudiantes: Ketamino en Wikipedia

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