El paso del tiempo es muy injusto con algunos escritores que, tras haber alcanzado el éxito en su época, hoy están casi olvidados. Es como si no se les perdonase su talento y el haber triunfado. Por otra parte, vivimos un tiempo excesivamente dado a las modas y la literatura no podía ser una excepción. Se eligen unos pocos autores y se les ensalza –a veces merecidamente pero otras no tanto- dejando caer en el olvido a otros, al menos, tan válidos como éstos.
Algo de esto le ocurre –al menos, en España- a Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 1901-1952). Y ello pese a ser considerado por los estudiosos de la literatura un precursor del teatro ‘del absurdo’ –junto a Miguel Mihura-, que tanto éxito alcanzaría en la posguerra mundial con las obras de Beckett o Ionesco.

Madrid, ciudad natal de Jardiel
Hijo de periodista, hacia esta misma profesión encaminó sus pasos, pero por poco tiempo, ya que pronto se consagró a la literatura, primero en compañía de su amigo Serafín Adame, con quién escribiría muchas obras, y después en solitario. Fichado por la industria hollywoodiense, pasó dos periodos en La Meca del cine.
Autor de obras teatrales y novelas, Jardiel se caracteriza por un muy peculiar sentido del humor que unos consideran sencillamente genial y otros, en cambio, no acaban de comprender.
El humor tradicional se suele cimentar en equívocos, chistes lingüísticos y exageraciones. Pero la aspiración declarada de Jardiel –y, a nuestro juicio, plenamente conseguida- es lograr un humor basado en lo inverosímil. Por ello, en sus obras, se suceden situaciones fantásticas, imaginarias, imposibles en suma. A ello se añade un lenguaje ingenioso y mordaz, de una agudeza pocas veces superada. Y todo ello encuadrado en unas tramas perfectamente construidas y en las que la intriga ocupa un importante papel.
Títulos harto significativos de ello son ‘Los siete asesinatos y medio del castillo de Hull’, ‘Usted tiene ojos de mujer fatal’, ‘Carlo Monte en Monte Carlo’ o ‘Un marido de ida y vuelta’. Y también ‘Amor se escribe sin hache’, que nos presenta a un marido poco propenso a los ataques de cuernos.

Hollywood, donde Jardiel trabajó como guionista
Lady Brums es una especie de ‘viuda negra’, aficionada a engañar a sus maridos, que acaban muriendo. Pero cuando se casa con Francisco Arencibia su sorpresa es mayúscula al comprobar que a éste le importa un bledo con quién se acueste, es más, al saberlo, les envía una carta a los señores saludándolos cordialmente (un inequívoco rasgo del humor jardielano).
La dama, para tratar de dar celos a su marido, busca en la guía telefónica un amante y encuentra a Elías Pérez, conocido como ‘Zambombo’. Tras explicarle la situación, el nuevo enamorado va a ver a Arencibia para contarle que se va a marchar con su mujer.
Aunque, en principio, éste no acepta –incluso se retan a duelo, del que resultan ilesos los dos-, termina por dar su consentimiento, no sin antes advertir a ‘Zambombo’ que la Brums le hará sufrir. Y así sucede, en efecto: la mujer se fuga con otro amante, dejando al infeliz enamorado deshecho.
Podeis leer la obra aquí
Fotos: Madrid: Garromeister en Flickr | Hollywood: Tenaciousme en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
me hubiese gustado leer este texto pero aparentemente el archivo ha sido borrado.
Hola Orlando,
Efectivamente, ha sido borrado de su base de datos a petición de una editorial. Al parecer estaba protegido por derechos de autor u otro algún inconveniente ha surgido.
Saludos,