La novela Amalia del argentino José Mármol es considerada la primera novela de la literatura argentina. Publicada en Montevideo en 1851 (parcialmente ya que solo apareció el primer tomo) y la obra completa en Buenos Aires en 1855 puede considerarse una novela histórica y política ya que detalla algunos aspectos importantes de la convulsa coyuntura argentina de 1840, la cual vivió dominada por el gobierno del dictador Juan Manuel de Rosas (1783-1877). Para entender un poco más la historia y demás aspectos que rodea esta novela, pasaremos a describir brevemente la vida del autor, la coyuntura argentina de mediados del siglo XIX y el objetivo de esta novela.

Foto: Todo Porrua
José Mármol nació en la ciudad de Buenos Aires en 1818. Aunque hizo estudios de derecho en esta ciudad, no los terminó; llevado, sin duda, por el entusiasmo con que se dedicó a la política y los azares a que ésta sometió su vida. En 1839, cuando cursaba el cuarto año en la facultad de Derecho de la universidad e iba ganando protagonismo político fue detenido y conducido a la Policía de Rosas. Paso siete días en un calabozo con barra de grillos e incomunicado. Un año y medio más tarde, no hallando segura su vida, Mármol se expatrió a bordo de una goleta francesa que lo llevó a Montevideo. Allí entablo una íntima relación con todos los intelectuales argentinos que también eran desterrados por la dictadura, tales como: Juan Bautista Alberdi, Florencio Varela, Esteban Echeverría, Juan María Gutiérrez, Miguel Cané, quienes lo acogieron con simpatía y lo consideraron uno de ellos.
Tres años duró aquel período de José Mármol en Uruguay. Se vio obligado a interrumpirlo, huyendo del peligro que para él significaba el sitio de Montevideo por la llegada de las tropas de Oribe, amigo de Rosas. Se dirigió a Río de Janeiro y residió en la capital carioca hasta febrero de 1843, fecha en que salió a bordo de la Rumania, rumbo a Chile, pero no pudo llegar a su destino por impedírselo las tempestades, que casi hacen zozobrar la embarcación. Después de dos meses de luchar con las olas, arribó de nuevo a Río de Janeiro. En esa ciudad estuvo hasta 1845, en que regresó a Montevideo, de donde volvió a Buenos Aires a la caída de Rosas. Durante trece años había vivido fuera de la patria. A pesar de ello, Argentina lo eligió, primero, senador en la provincia de Buenos Aires, y luego diputado nacional. El cargo de ministro plenipotenciario, que no pudo desempeñar en Chile por la ruptura de Urquiza, que lo había nombrado, con Buenos Aires, lo desempeñó más tarde en el Brasil. Fue, a partir de 1868, director de la Biblioteca Nacional, hasta que, afectado de un grave mal a la vista, se retiró de toda actividad, muriendo tiempo después en 1871.
Como se puede apreciar, Mármol tuvo una vida bastante agitada y llena de matices, logrando esta experiencia influir de manera positiva en la obra literaria que realizó, ayudado también por su temperamento y género de inspiración, que lo alistaban entre los literatos románticos. Descolló sobre los poetas de su tendencia, posicionándose como el de más fuerza expresiva. Su obra alcanzó expresiones más violentas en los trabajos periodísticos, que realizó activamente durante todo el tiempo de la expatriación, pero fue en su primera novela Amalia donde su experiencia y trabajo se vieron cristalizados.
En Amalia, el autor se propuso narrar la situación política que se vivía en Buenos Aires durante la dictadura de Rosas y describe con ironía retrospectiva personajes que viven en esa coyuntura. Efectivamente uno de los logros de Mármol fue el relato y la ilusión creada en el lector contemporáneo de que no leía sucesos presentes sino más lejanos en el tiempo.
La novela está dividida en cinco partes y consta de setenta y siete capítulos. El hilo conductor del relato son las peripecias airosas de Amalia y Eduardo Belgrano. Eduardo es herido al intentar huir de Buenos Aires para incorporarse a los rebeldes que combaten contra Rosas. Su amigo Daniel Bello lo salva y le ofrece refugio en la casa de su prima, una joven viuda llamada Amalia. Los dos primos fingen ser partidarios de Rosas para poder luchar en su contra y salvar a Eduardo. Amalia y Eduardo se casan en la víspera de una proyectada huida pero el destino les depararía un final trágico.

Foto: Barcelona Review
El trasfondo histórico de estos amores es la situación política del país en 1845, llamado año del teatro. Éste fue el año de la frustrada campaña de Lavalle para derrocar a Rosas y de la represión ejecutada a través de la Mazorca. Lavalle no aparece como personaje pero las vicisitudes de su marcha hacia Buenos Aires y de su posterior huida determinan los acontecimientos más importantes del relato. En algunos pasajes el narrador se dirige a él para reprocharle su retirada.
Los personajes históricos se conectan con los personajes de ficción. Entre los primeros que se incorporan a la novela con sus nombres y apellidos se destacan los retratos de Rosas (descrito como la causa principal de todos los males vividos por los protagonistas), María Josefa Ezcurra (cuñada y aliada incondicional de Rosas) y Manuelita Rosas. Entre los personajes de ficción sobresalen Amalia, Daniel, Eduardo y Florencia. Unos y otros están agrupados a partir de un eje de oposiciones que los separa en buenos o víctimas y malos o victimarios. Siguiendo las pautas de la estética romántica, al lado de los personajes trágicos surgen otros que se relacionan con episodios cómicos o grotescos. El autor, conciente de sus limitaciones de romanticista por no ser historiador, sabe delinear a pesar de ello la fisonomía de toda una época.
Definitivamente nos encontramos frente a un clásico de la literatura no solo de Argentina sino también de Latinoamérica. Si bien es cierto, el autor nos presenta en Amalia una historia de amor, pero su objetivo principal es denunciar el terror que vivió Buenos Aires a manos de una dictadura. Un régimen tirano que muchos países atravesaron décadas atrás y que felizmente ahora forma parte de la historia. Clic aquí para leer la novela completa Amalia.


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1 Comentario en “Amalia: Retrato de una dictadura”
es una obra que abla de en frentamientos peligro y de amor y dedesacuerdos, pero si es una obra muy bonita