Si tuviéramos que establecer una línea de descendencia histórica entre los grandes detectives de la literatura, tendríamos que comenzar por Auguste Dupin, seguir por Sherlock Holmes y, en tercer lugar, situar a Hercule Poirot, en una continuidad que discurre paralela a la de sus creadores, Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle y Ágatha Christie.

Ágatha Christie
Y es que, en efecto, tras la genial obra de Doyle, el siguiente gran nombre en la narrativa policíaca es el de Ágatha Christie, quien, además, presenta una obra tan extensa como variada, siempre dentro del género detectivesco –salvo su incursión, menos conocida, en la novela romántica bajo el seudónimo de Mary Westmacott-.
La llamada Reina del crimen también muestra otra novedad: la creación de dos investigadores absolutamente distintos, como son el citado Hercule Poirot, más o menos profesional y delicado, como buen belga, y Miss Marple, madura ama de casa que no duda, para resolver sus accidentales casos, en incomodar a todo el mundo con su insaciable curiosidad.
Pero Ágatha Christie (Torquay, Reino Unido, 1890-1976) también escribió un buen numero de narraciones en las que no aparecen ninguno de ambos y el protagonista es colectivo. Buen ejemplo de ello es la popular Diez negritos. En este tipo de novelas, la construcción de la trama suele ser parecida: varias personas se reúnen, más o menos accidentalmente en una casa y se produce uno o varios asesinatos de los que todos los presentes son sospechosos.
En esta línea argumental se inscribe, así mismo, la que quizá sea la más conocida de sus obras teatrales, La ratonera, estrenada en Londres en 1952. Nueve personajes coinciden en la casa de huéspedes de Monkwell Manor. Al día siguiente llega el sargento Trotter, de Scotland Yard, para investigar el asesinato de una mujer producido en Londres pero cuyo asesino ha dejado una pista: junto al cadáver, ha aparecido la dirección de Monkwell Manor y la canción de los tres negritos, dando a entender que quedan dos personas por eliminar.

Al fondo, teatro londinense anunciando 'La ratonera'
Al poco, se produce otro crimen, esta vez en la casa. Todos son, a un tiempo, potenciales candidatos a ser la tercera victima y sospechosos, situación muy grata a la autora, que la repite en varias historias y que así crea una atmósfera espesa en la que cada personaje desconfía de todos los demás.
La autora es honesta con el lector, pues le brinda todos los datos para resolver el caso. De él depende conseguirlo. Y así, la obra resulta -además de una excelente historia policíaca- un juego en el que podemos participar poniendo a prueba nuestras dotes detectivescas.
Podéis leer la obra aquí
Fotos: Ágatha Christie: Tchao Photo du Jour en Flickr | Teatro anunciando La ratonera: Realsmiley en Flickr

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2 Comentarios en “Agatha Christie, la gran dama del crimen”
[...] o fechoría de los personajes del relato. En este género narrativo destacó la escritora inglesa Agatha Christie, quien con su cuento ‘La doble pista‘, nos lleva a otra aventura del detective belga [...]
A mi me gusta como lleva la historia una buena justificaciòn a cada reaccciòn de cada uno de los personajes dando por resultado un final inesperado