Una novela del nuevo Príncipe de Asturias de las Letras
La Historia vista por un niño
La reciente concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras ha vuelto a situar la obra de Kadare en primer plano de la actualidad. En próximas fechas asistiremos, con toda seguridad, a la reedición masiva de sus creaciones, como siempre sucede en estos casos. Pero la verdad es que un intelectual de peso, como es el albanés, nunca debería caer en el olvido.
Ismail Kadare (Argirocastro, Albania, 1936) –o Kadaré, como suele escribirse adaptándolo a la fonética francesa- vivió de niño la Segunda Guerra Mundial, durante la que su ciudad fue ocupada sucesivamente por italianos, griegos, fuerzas albanesas, nazis y, finalmente, por los partisanos comunistas. Esta dura experiencia marcaría su vida y sus obras. Tras estudiar en Moscú, regresó a Albania para ejercer el periodismo y la política.

Ismail Kadare, en 2002
Tras manifestar que ‘las dictaduras y la literatura son incompatibles…un escritor es el enemigo natural de una dictadura’, se exilió a Francia, donde permaneció hasta 1999. Hoy es el intelectual más importante de Albania y su obra ha sido traducida a más de cuarenta idiomas.
En sus obras, lo autobiográfico ocupa un papel esencial, junto a la denuncia política. Así se aprecia en ‘Abril quebrado’, que trata el tema de las venganzas basadas en el ‘Kanun’, un antiguo código de honor albanés; en ‘El monstruo’; en ‘Los tambores de la lluvia’; y, sobre todo, en ‘El Palacio de los Sueños’, parábola kafkiana sobre un ministerio encargado de estudiar y clasificar los sueños en función de su peligrosidad, y que es, en realidad, una denuncia del régimen burocrático y dictatorial de Albania. Últimamente, también ha tratado el drama recién vivido en los Balcanes por los kosovares con ‘Tres cantos fúnebres por Kosovo’ (1999).
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