Uno de los más grandes villanos de la literatura es sin duda “El Hombre Invisible”. Este villano en su concepto básico ya había sido tratado en varias obras clásicas. ¿Qué pueden ser los dioses que dirigen las lanzas de los héroes griegos de la Ilíada? Villanos sin duda e implacables en ese caso. Igual caso se repite en los demonios o efrits de las Mil y Una Noches. Nada tan terrible para los héroes de los cuentos que descubrir a sus amadas raptadas por temibles demonios o genios malvados y muchas veces en forma de viento invisible. Otra gran versión del villano invisible es la del cuento “El Horla” de Guy de Maupassant. Una verdadera obra maestra que tiene el horror del intruso expresado en una figura invisible. La descripción magistral que hace Maupassant sobre el Horla es uno de esos momentos sublimes de la literatura. A pesar de la grandeza y méritos del cuento de Guy de Mausapassant, no se trata de un hombre invisible ya que el Horla es un extraterrestre y en el caso de las obras griegas y árabes los villanos invisibles son seres sobrenaturales o divinos. Grandes villanos todos, pero no el Hombre Invisible del que trata este artículo. El gran villano conocido como el Hombre Invisible corresponde a la novela corta del genio de la ciencia ficción H.G. Wells.
La obra forma parte de los primeros escritos de Wells, etapa que se caracterizó por presentar sus obras más conocidas para la posteridad, y desarrolla un tema que estaba en la mente de todos a fines del siglo XIX. La ciencia prometía lograrlo todo y ¿por qué no? la invisibilidad. El tratamiento que da el autor a su villano y la trama es el característico de sus obra. No es Wells de aquellos autores que buscan la estilización en sus párrafos o de aquellos que preparan una frase poética en sus textos. Al contrario Wels se caracteriza por sus frases simples y descripciones funcionales. El maestro Wells sabe perfectamente que sus obras tienen una propuesta fantástica que es lo más llamativo de ellas. El interés del narrador se centra en desarrollar la trama excepcional más que buscar adornos a su estilo de narración. Lo que importa en Wells es el contenido y no la forma. Eso no significa por supuesto que el autor no ejecute grandes descripciones, pero lo suyo es más económico en las descripciones. Lo importante es el fondo de la historia.
Desde el comienzo, y con mucho humor inglés, se nos muestra al Hombre Invisible como un canalla. Su presencia altera a la comunidad que lo sufre y de paso Wells aprovecha en regalarnos algunos de los secundarios más inolvidables de la literatura. La obra progresa sobre la incógnita de este hombre invisible hasta llegar a la presentación del mismo. Descubrimos entonces que detrás de los vendajes se encuentra un hombre hedonista que busca obtener sus objetivos a cualquier costo. Un hombre brillante, pero canalla. Como suele suceder en estos casos de genios del mal, todos sentimos de alguna manera una simpatía culpable por ellos.

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con una detallada base científica.


